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RESP:.LOG:.SIMB:. ANTARES 155 Nº 11 |
A:. L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.
VEN:.M:.
QQ:.HH:.
SALUD
FUERZA Y UNION
Para saber si hay una escalera al cielo, una pregunta previa sería: ¿Hay un cielo? Busquemos brevemente algunas pistas.
En el libro Fedro , Platón expresaba:
El alma se siente favorecida y tiembla ante la vista de lo bello, porque siente que evoca en sí misma algo que no ha adquirido a través de los sentidos sino que siempre había estado depositado allí dentro de una región profundamente inconsciente.
La doctrina enseñada por Platón se basaba en las enseñanzas de otros maestros griegos que influyeron en él. Por un lado, Heráclito, quien enseñaba que todo estaba fluyendo, en movimiento, y que nada era posible conocer del mundo, pues todo se desvanece, y el conocimiento requiere de algo permanente que pueda ser conocido. Por otro lado, Perménides, quien enseñaba que si existe una realidad permanente y sólo puede ser descubierta por medio de la mente, más allá de los sentidos que nos colocan ante una realidad inmediata y finita, mientras la mente puede explorar lo inmutable, lo eterno. También estaba Pitágoras, los cuales fueron en mucho la base del sistema elaborado por Platón, para quien las matemáticas eran entidades absolutas, eternas e independientes de la experiencia sensible y mortal del hombre. De esta manera Platón manifiesta la existencia de un mundo ideal, donde las ideas tienen existencia propia, plena, completa e independiente. La base del conocimiento se puso en el mundo mental para conocer el mundo eterno de las ideas, principio que rechazó rotundamente su discípulo Aristóteles, y que con él se conforma el otro extremo de la polaridad desde donde se explorará el conocimiento de la realidad a lo largo de la historia de la filosofía y del pensamiento científico.
La ciencia de raigambre newtoniana ha señalado que el mundo es observable, medible, es concreto y su base es la observación de la manera como la materia se manifiesta y se desenvuelve. La ciencia no newtoniana, la que emerge con la física cuántica, habla de otras realidades existentes que sólo es accesible por la exploración mental. El mundo de las ideas tiene una realidad autónoma y presente en el mundo, es una dimensión de algo más grande donde existen varios niveles de manifestación de la realidad, que va del mundo material al mundo virtual, pasando por el mundo cuántico, como mediador e intermediario de las anteriores dimensiones de la realidad. El mundo cuántico es el mundo de la acción mental, que conecta a la materia con el espíritu. No por nada, los físicos cuánticos y los psicólogos señalan que mente y materia son similares, aunque con diferentes niveles de manifestación y existencia. Con ello, no sólo el mundo, el universo actúa de manera cuántica, sino que la misma mente lo hace y eso implica que la conciencia del hombre puede ser cuántica: actúa en la base de un cerebro que ha evolucionado desde lo más rudimentario, hasta lo más complejo para ser el punto de contacto con otras realidades más amplias, las espirituales, transpersonales o virtuales.
La enseñanza del mundo ideal, o plátónico como muchos le llaman, está la base de que hay una dimensión eterna que está por encima de una realidad mudable y efímera. Esto nos hace pensar en un edificio o una escalera de la misma realidad. Muchas escuelas y tradiciones místicas y esotéricas reconocen tres niveles básicos de la realidad: el físico, el mental y el espiritual, que, como lo veremos en un trabajo posterior, se corresponden con los tres cuerpo primarios del hombre, el desarrollo de la conciencia y son la base del despertar espiritual, algo que tiene íntima relación con los tres primeros grados de la Mas:.
En Psicología también se ha planteado algo similar. Carl Gustav Jung propuso que existe un Inconsciente Colectivo, independiente del inconsciente de todo individuo, donde habitan los Arquetipos fundamentales y que orientan la acción de todo hombre para la integración y equilibrio de sus polaridades psíquicas, el consciente y el inconsciente, en lo que denominó como el “sí mismo”. Los arquetipos son fuerzas energéticas inmutables y eternas que solo pueden ser accesibles por medio de algunos simbolismos, que están sujetos a mutar a lo largo del tiempo y entre las diferentes culturas, pero que contienen la esencia de lo inmutable. El acceso de lo simbólico para conocerlo depende de la acción mental e intuitiva del hombre, que nuevamente se toma como un mediador entre lo arquetípico y lo instintivo, lo animal.
Otro psicólogo, Stanislav Grof, realiza un trabajo sobre lo que él denomina como la “mente holotrópica”. Grof explora las vivencias del hombre dentro del vientre materno y encuentra que hay cuatro fases mediante las cuales todo individuo vive y experimenta los arquetipos básicos (la luz, la oscuridad, la integración) y cuando trabaja con algunos hombres y les hace regresiones encuentra que puede recuperar las vivencias del vientre materno. Pero no sólo eso: el hombre puede ir más atrás, recuperar las vivencias de otras vidas. Y no sólo eso, puede recuperar la experiencia de otros seres del mundo: los árboles, las plantas, animales, piedras. La hipótesis: nuestra conciencia es un cristal que contiene la información del universo, que se puede acceder por diversos niveles de conciencia.
La ciencia, las escuelas herméticas y místicas, entre otras, han ido encontrando que no sólo hay algo más amplio que lo humano y su conciencia limitada, sino que en el punto donde convergen la realidad y la conciencia humana se puede apreciar una especie de orden que actúa como una escalera para acceder a lo alto, a los niveles donde mora el espíritu.
Es cuanto
Hermes
En el Or:. de León, a 13 de agosto del 2004 de la Er:. Vul:.
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