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RESP:.LOG:.SIMB:. ANTARES 155 Nº 11 |
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SALUD
FUERZA Y UNION
ESCALERA AL CIELO (III).
Platón, como otros que le antecedieron, señalaba que había un mundo trascendente. Expresaba que la ciencia que podía dar cuenta de ello era la geometría, la ciencia que, como dice en La República , “es el conocimiento de lo que siempre es”, y por medio de ella, “conducirá al alma hacia la verdad y dispondrá a la mente del filósofo para que eleve su mirada hacia arriba en vez de dirigirla a las cosas de abajo, que ahora contemplamos sin deber hacerlo”.
Platón señalaba que con la geometría podríamos encontrar el mundo celeste, pero se hubiera sorprendido si hubiera mirado hacia abajo, pues hubiera encontrado que ahí mismo se dan los mismos patrones mediante los cuales el universo se desenvuelve en lo eterno.
La geometría ha demostrado que el mismo hombre se basa en proporciones y dimensiones que conecta lo alto con lo bajo. Los trabajos de Leonardo Da Vinci nos hablan de una búsqueda de muchos hombres del Renacimiento que a través de la geometría buscaban las divinas proporciones, y su Canon reviste una serie de enseñanzas que van más allá de lo inmediato y de lo aparente: no sólo la proporción del hombre perfecto, que integra en si mismo la cuadratura del círculo sino que también señala la dimensiones de conciencia inferiores que el hombre despliega para entrar en una conciencia humana y para acceder a superiores y más altas. Leonardo no fue, al parecer el único que lo supo, varios siglos antes Vitrubio exploró lo mismo y dibujo su propio Canon donde señalaba los diferentes desarrollos de la conciencia humana que asciende a lo espiritual. Antes que ellos, los egipcios tenían un conocimiento de la geometría y de la importancia que tenían para el desarrollo de la conciencia humana a una dimensión superior. Muchas de sus enseñanzas e iniciaciones estaban centradas en ello, y los templos y pirámides estaban construidos en la geometría sagrada que permitía al hombre mortal llegar a experimentar una conciencia superior, transpersonal, crística.
De hecho, y de acuerdo con algunos estudiosos de los egipcios de la antigüedad, señalan que la geometría sagrada mostraba el desarrollo de la conciencia de todos los seres del universo, donde se podía encontrar tres niveles básicos: la conciencia animal, la humana, la crística o superior. De hecho, señalan que de acuerdo a la geometría sagrada, el desarrollo de la conciencia humana tiende a la desarmonía, a diferencia de las otras dos, pero que esa desarmonía manifiesta el trabajo que debe realizar el mismo hombre para poder conectar lo bajo con lo alto. Es decir, el trabajo con la conciencia humana es el puente, la mediación que permite al animal llegar a lo superior. Nuevamente entramos al terreno de tres niveles en forma de escalera para llegar a lo alto, y la importancia del hombre para realizarlo: el hombre es el escalador.
Si esto es así, encontramos que no sólo hay un cielo, una escalera, sino alguien que puede subirla, o descender. ¿Cómo podemos ver esto?
Por una parte podemos seguir la propuesta del psicólogo Ken Wilber en lo que él mismo denomina Psicología Integral. Después de investigar a una diversidad de filósofos, científicos, místicos expone que tal parece que hay una coincidencia de cómo se fue creando y desarrollando el Universo, la totalidad de lo existente. Wilber recupera la noción pitagórica de Cosmos, es decir, la naturaleza y el proceso gradual de todos los dominios de la existencia que van de la materia a lo mental y de lo mental a lo espiritual. Expresa que se reconocen tres grandes dominios de existencia: el cosmos (lo material), la biosfera (la vida) y la noosfera (lo mental), pero también que en su desarrollo han seguido una serie de principios homogéneos que parecen ser los mecanismos de la expansión de todo lo existente, y que parecen mostrar una “escalera” en la evolución del universo. El primer principio señala que la realidad se manifiesta por una relación del todo con sus partes, a lo cual se le llama holones. El segundo principio indica que todo holon tiende a conservar simultáneamente su totalidad y la individualidad de sus partes, por lo que cada parte puede crear divisiones en su interior, y al hacerlo, se desenvuelve con las mismas tendencias del holon mayor. Esto lleva al tercer principio: todo holon puede desplegarse en forma ascendente o descendente y esto se realiza por medio de un impulso de autotrascendencia que los científicos contemporáneos llaman “emergencias creativas”: sobre lo no dado, lo desconocido o limitado, aparecen nuevos patrones de desarrollo, ascendente o descendente, con lo cual se llega a que la evolución de un dominio se autotrasciende y crea otro dominio más amplio y complejo, sin que el previo desaparezca, simplemente, se re organiza dentro del proceso del organización del todo y las partes. Cuando se da ese impulso, hay un “salto cuántico” en el holon. Es por ello que se puede ver que la vida nació de la materia y la mente de la vida, y el ser que puede mostrar ese proceso es el hombre.
Por otro lado, podemos observar la evolución del cerebro humano. Todo indica que el cerebro humano ha tenido tres grandes desarrollo, holones en términos de Wilber: el reptilíco, donde se desarrollan los instintos básicos de sobrevivencia, el límbico, donde se manifiestan las emociones primarias del hombre y los primeros cimientos para los desarrollos intelectuales, lingüísticos y conceptuales del hombre y el neocórtex, donde el hombre puede desarrollar el lenguaje, sus emociones más refinadas, sus procesos intelectuales más complejas, y es ahí donde se puede desarrollar la conciencia humana. Nuevamente encontramos una escalera que va de lo grosero a lo refinado, de lo material a lo mental, de lo animal a lo humano. Quienes estudian al cerebro humano surge una pregunta: ¿cuál es el siguiente paso en el desarrollo del cerebro? La escalera apunta hacia una dirección que muchos se niegan a admitir: a niveles más elevados, donde lo espiritual, transpersonal y virtual habitan.
Platón miraba lo alto a través de la geometría. Es curioso que Leonardo miraba al hombre, y en su búsqueda encontró patrones geométricos en todo lo viviente. Todo indica que desde lo más pequeño a lo más grande, de lo más grande a lo más espiritual hay un mismo patrón. ¿Es la escalera al cielo?
¿La conciencia del hombre puede darnos ese patrón? ¿El cuerpo del hombre nos da ese patrón?
Es cuanto
Hermes
En el Or:. de León, a 10 de Septiembre de 2004 de la Er:. Vul:.
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