A.·. L.·.G.·.D.·.G.·.A.·.D.·.U.·.
V.·.M.·.
QQ.·.HH.·.
SALUD, FUERZA Y UNIÓN.
La Filosofía
Perenne y la Gran Cadena del Ser
De una o de otra manera,
toda persona que ingresa a la Mas.. llega a un punto donde se
pregunta ¿quién soy? Si bien dar respuesta a esa
pregunta implica trazar una línea que abarca toda su existencia,
su forma de pensar, su valores, su forma de vida, y todo lo que
deja dentro de ella es lo que da la respuesta a esa pregunta,
hay un principio que está en el fondo por el cual se ha
ingresado a la Or:., y esta se refiere a que se reconoce que busca
una mejor forma de vida, adquirir una serie de principios que
lo ayuden a ser mejor y a un desarrollo más pleno, principalmente
en una forma espiritual.
Esa actitud es uno de los
principios que caracterizan a lo que se conoce como la Filosofía
Perenne, es decir a aquella visión que comparten los principales
filósofos, místicos, pensadores espirituales, y,
también, algunos científicos, y que se encuentran
implícitas en la mayoría de las culturas de todos
los tiempos, y que por tanto se toman como las bases y las verdades
más profundas de la condición humana. El filósofo
contemporáneo, Ken Wilber, sintetiza en siete puntos lo
que se considera las mayores coincidencias de todas las visiones
y vertientes que conforman a la Filosofía Perenne:
Primera: el Espíritu
existes.
Segundo: el Espíritu está dentro de nosotros.
Tercero: a pesar de ello, la mayoría de los hombres vive
inmerso en un mundo de separación y dualidad, de “caída
ilusoria” por lo cual no se percata del Espíritu
interno, y por lo cual se vive en un mundo de ilusión.
Cuarto: existe un camino para salir de esa estado de ilusión,
un Camino que lleva a la liberación.
Quinto: si se sigue ese Camino hasta el final, se podrá
dar un renacimiento, es decir, una experiencia directa con el
Espíritu, que es la Liberación Suprema.
Sexto: esa liberación pone fin al sufrimiento, el dolor,
la ilusión.
Séptima: la liberación conduce a la acción
social amorosa, compasiva, hacia todos los seres.
De acuerdo con estos principios,
es posible entonces entender que el ingreso a la Mas:. puede ser
el inicio del reconocimiento no sólo de que el Espíritu
existe, sino de que está dentro de nosotros, y, asimismo,
que la vida profana es una forma ilusoria de vida, donde hay dolor,
sufrimiento, y que la Carr:. Mas:. es un Camino para llegar al
Espíritu, al G:. A:. del U:., y que conforme se avanza,
la labor se torna hacia la sociedad, en una actitud amorosa, compasiva
y con una sólida formación y postura moral.
Ahora bien, parte de los
fundamentos en los que se basa la Filosofía Perenne se
refiere a lo que el mismo Ken Wilber denomina como la Gran Cadena
del Ser, y con lo cual quiere decir que la realidad no es unidimensional,
sino que se encuentra estructurada en dimensiones diferentes,
pero continuas, por medio de las cuales la realidad se manifiesta
como compuesta de niveles, o grados, desde los más bajos,
hasta los más densos e inconscientes, hasta los más
altos, sutiles y conscientes. El Espíritu es la escalera
de esa cadena del ser, compuesta de escalones, niveles o dimensiones,
pero también es la “talidad” o “esidad”
de la escalera, es decir, la esencia de todas y cada una de las
dimensiones o peldaños. La Gran Cadena del Ser se conforma
a través de dos polos, y una sucesión de dimensiones
o escalones intermedios, y cada uno de estas últimas es
superior, más inclusiva, y más próxima al
espíritu. Las diferentes escuelas místicas o filosóficas
hablan de distintos niveles, pero una visión global se
puede tener con los siguientes niveles o dimensiones: la materia,
el cuerpo, la mente, el alma, el Espíritu.
Wilber hace la observación
de que muchas escuelas filosóficas, religiosas, científicas
o místicas, pese a reconocer esa escalera, esos niveles,
tienden a privilegiar a algunos de los niveles, o polos, de la
Cadena del Ser, propiciando un desarrollo parcial, distorsionado
e, incluso, patológico del proceso de liberación,
mientras que la Filosofía Perenne rechaza esa postura y
más bien intenta una integración, unión de
los contrarios. Pero para esa posible unión de los contrarios
se requiere el conocimiento de los principios de desarrollo de
la Cadena del Ser, y eso, para el hombre, implica a su vez el
desarrollo de un tipo de conciencia, que sólo se da cuando
se reconoce y se desarrolla dentro de la misma escalera de la
Cadena del Ser.
Para los miembros de la
Or:. esto significaría no sólo el reconocimiento
del Espíritu interior, y de la importancia de la Carr:.
Mas:., sino el estudio de lo que significa esa misma carrera,
como una metáfora de la Gran Canea del Ser, pero, y sumamente
importante, la importancia de prepararse por desarrollar una evolución
de su conciencia, pues es la misma escalera para ascender por
la Cadena del Ser.
Es cuanto.
Nabucodonosor
M:. M:.
En el Or:. De León, Gto.
El 25 de abril de la Er:. Vul:.
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